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Assilah es una de esas joyas que no te puedes perder si andas por Marruecos, hablamos de un pueblo con mucho encanto, una ciudad situada en una llanura junto a una colina que bordea el océano atlántico a 46 kilómetros de Tánger, siendo el turismo y la pesca sus principales ingresos.

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Un poco de historia:

Se ha podido determinar gracias a restos arqueológicos que éste pueblo costero fue visitado por los fenicios y griegos, y posteriormente por los cartagineses, con quienes la ciudad gozó de un alto estatus gracias al comercio, llegando a disponer de su propia moneda. Más tarde sería ocupada por los romanos en el siglo I a.C., hasta que en el año 712 fue conquistada por los árabes y por fin bautizada como Asilah, convirtiéndose en un importante enclave comercial por su privilegiada situación.

Años después, concretamente en el 1578 el monarca portugués Sebastián I, llegó con su ejército a la ciudad con la intención de conquistar Marruecos, sin embargo éste fue derrotado, tras la muerte del rey portugués, la ciudad pasó a manos de la corona española transformándose en una importante fortaleza entre los siglos XV y XVI. En 1691 fue de nuevo reconquistada por Mulay Ismail haciendo que Assilah entonces volviese al poder de los saidies. Mientras tanto, la ciudad sufrió daños a causa de los continuos bombardeos de la armada española.

¿Porqué Visitarlo?

Por su acogedora medina, por su gente, porque tiene playa; pero vamos por partes:

La Medina:

Pocas medinas tan cuidadas como ésta, siendo ésta una de las joyas más valiosas de la ciudad, según uno va recorriendo las empedradas calles de la medina, va dejando por su paso paredes llenas de color decoradas por pinturas modernas y puestos de mercaderes que comercian artesanías, alfombras y cuadros.

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Visitar Marruecos puede hacerte sentir cohibido sobretodo si has visitado las ciudades más turísticas como pueden ser Marrakech o Tánger, uno ya tiene hasta miedo de hablar con un marroquí, ya que un simple “no gracias” muchas veces parece invitarles a perseguirte por todo el camino insistentemente con el fin de ganarse unos Dirhams, y es que guías sobran por las calles de éstas ciudades, pero en Asilah, todo es muy diferente, puedes pasear tranquilamente y conversar con la gente, el ambiente es muy diferente, la gente es muy tranquila, sobretodo dentro de la medina.

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Al mismo tiempo, muchas de las casas de la medina se han comenzado a alquilar para veranear o son propiedad de extranjeros.

La medina parece estar diseñada para pasear, y es que el agradable paseo nos lleva a un más agradable si cabe, mirador, desde donde podremos contemplar parte de la costa, el amurallado de la medina construido por Alfonso V de Portugal, un cementerio musulmán y el mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur.

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Dentro de la medina, lo más normal es que te ofrezcan un tatuaje de hena, trazos artísticos dibujados en tu piel que tardan en borrarse unos catorce días. La hena es una planta, de sus hojas se extrae un polvo que mezclado con otras sustancias, se hace una pasta utilizada para hacer tatuajes en la piel, su origen es sahariano.

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Sal de la medina:

Si queremos conocer las costumbres más profundas de los locales conviene salirnos de la típica ruta turística e investigar siempre con cuidado por sus alrededores, te puedes encontrar con mercados no preparados para la vista del turista, olores nada agradables, bienvenidos al Asilah más profundo.

No faltan mercados, encontraras diversidad comercial, especialmente destinados a la alimentación, exponiendo los animales vivos, abundan las jaulas llenas de pollos.

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Podrás ver como se mueven los locales a través de motocicletas soldadas a remolques, burros, caballos, etc…

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Conviene sentarse en una terraza de los restaurantes a las puertas de la medina, disfrutar en la sombra viendo la vida pasar delante de tus ojos mientras disfrutas de una buena comida a muy buen precio.

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Un paseo por la playa:

Un clásico, como ciudad costera que es Asilah, no puede faltar un paseo por sus extensas playas de arena dorada, lo que más puede llamar la atención es ver a camellos descansando sobre ella, esperando a que llegue un turista con ganas de cabalgar a través de la orilla montado encima de uno de éstos incansables animales.

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Un destino ideal para el turismo cultural, en verano destacan principalmente sus festivales culturales internacionales, creando el ambiente propicio para atraer hasta la ciudad a un turismo muy definido.

Fotografía y texto: David Azurmendi.

Todas las fotografías de éste reportaje se han subido en baja resolución.

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